miércoles, 7 de mayo de 2014

Capítulo 25. Te voy a olvidar.

Me quedé unos segundos en blanco, pensando en que contestar a mi madre. Pero solo me hicieron falta esos segundos para decirle que sí, que había alguien. Estaba muy segura de lo que iba a hacer, ya que Malú tuvo el valor de decírselo a su familia. Y encima así, de buenas a primeras.

-Pues una chica, mamá. - dije mirando el móvil
-Cuentame. Quiero saber. - dijo con una risa diabólica.
-Pues … haber como empiezo. - cogí aire.
-Antes de eso, vamos a sentarnos. - nos dirigimos al salón y nos sentamos en el sofá. Yo al lado de ella, y ella con su mano puesta en la mia.
-Es una chica muy especial, mamá. Alguien de la que estoy profundamente enamorada. Alguien con quien vengo de pasa el mejor fin de semana de mi vida. Alguien que me llena cada día más. Alguien con quien espero pasar el resto de mi vida. Nunca había estado tan enamorada como estoy ahora. - no sé como me salían las palabras con lo nerviosa que estaba. Me temblaban hasta las manos, me sudaban. -
-Bueno, ¿Ponle nombre a ese “alguien”, no? - dijo ella.
-Eh...sí. - jolín, en ese momento hubiera preferido tenerla a mi lado. - Bueno, mejor quiero que la veas con tus propios ojos. Quiero que la conozcas. - le dije sonriente. Eso sería lo mejor.
-Ajá! Y … ¿cuando podré conocer a la mujer de tu vida? - si su sonrisa era grande, la mía era más todavía.
-Pronto, pronto mamá. - pasamos el resto de la tarde repasando fotos, entre sorbo y sorbo de café. Con mis tíos, mis primos, mis amigos de la infancia. Con María y Miguel.

Sobre las 8 llegué a mi casa. Me duché, venía empapada de sudor. Al salir de la ducha, pensé que estaría bien llamar a María y Miguel y salir a dar una vuelta, que hacía tiempo que no quedábamos los tres. Llamé primero a mi amiga y después a Miguel. Quedamos en el bar de abajo de mi casa a las 9 y media. Al llegar nos dimos un abrazo de grupo, de esos que sin darte cuenta te pones a saltar en círculo gritando: eh eh eh eh. Necesita esos momentos. Momentos de amigos. Decidimos ir al centro de Madrid, cogimos el metro y en 15 minutos llegamos. Al ser lunes, no había tanto ambiente pero daba lo mismo, estando con mis amigos, lo demás me daba igual. - ¿Comemos aquí? - dijo María señalando un restaurante. Pero no uno cualquiera, no. Un mexicano. Nos pareció buena idea y decidimos comer allí. Todo estaba bueno, pero claro, lo unico que no estaba bueno era el precio. Pero como dice el refrán: Una vez al año no hace daño. Nos atendió un camarero típico de méxico. Sombrero a lo grande, un bigote largo, poncho, vaqueros y botas tejanas. Yo me pedí para beber, al igual que mis amigos, una coca-cola. Tequila me parecía muy fuerte, al menos para mi. Para comer pedimos tacos,nachos y fajitas para los tres. Pero Miguel fue tan “valiente” que pidió chile. - Ahh ah! - chilló mi amigo. Se echaba aire con las manos en la boca. - Agua agua agua. - repetia una y otra vez. Se estaba poniendo rojo. María y yo nos estábamos partiendo de la risa. Nosotras tambien nos pusimos rojas, pero de tanto reirnos. - Ve al baño, Miguel y te echas agua. - le dije yo. Así lo hizo. Le falto poco tiempo para ir corriendo al cuarto de baño. - Bueno y ?tú que tal con tu “Malusita”? - me preguntó María. Yo le sonreí. Creo que solo bastó una sonrisa para contestarle. - Muuuy bien – dije intensificando ese “ muy”. Hoy he estado comiendo con mi madre y me ha llamado. - se quedó asombrada. - Me fui a hablar a mi cuarto y después me preguntó. - bebí un poco. - Y, ¿que le dijiste? - dijo. - Le conté todo lo que sentí y lo que significaba para mi, pero no le dije el nombre. Prefiero que la vea en persona. - mojé un nacho en una salsa. - Olé tú. - me dio un beso que un poco más y me abre un boquete en la cara. Yo casi echo el nacho. Que bruta era. Al instante llegó Miguel, con la lengua por fuera, cual perrillo en verano. Al verlo nos empezamos a reir de nuevo. - ¿Que tal si nos tomamos una copa por ahí? - dije yo. Los dos asintieron a la misma vez. Pagamos y salimos.

Al caer la noche, se estaba muy bien en la calle. Parecía que había más gente. Caminamos hasta llegar a un bar de copas en la Gran Vía. Allí nunca había crisis, o al menos eso parecia. Estaba repleto siendo lunes. Yo me pedí un ron cola, y ellos vozka con red bull. Siempre pedíamos lo mismo cada vez que salíamos. Pagamos en la misma barra y nos sentamos en una mesa fuera del bar, dentro hacía bastante calor. Entre risas y copas se nos alargó un poco la noche. Pero para rematar vi algo, más bien a alguien que hizo que se me cortara todo lo que había tomado anteriormente. Patricia. Era mi ex, lo había pasado bastante mal con ella. Había estado tan enamorada de ella, que no veía que me ponía los cuernos. Pero no solo una, sino varias veces. Una chica alta morena, de ojos verdes y con un pelo que encantaba.

-Hola, Claudia. - se acercó a mi. María y Miguel se quedaron mirándola de la misma manera que yo la miraba a ella. Asombrados.
-Hola. - bebí un trago largo.
-Hola chicos. - le saludó. Ellos le devolvieron el saludo con una sonrisa. Una sonrisa forzada.
-¿Qué tal? ¿Cuanto tiempo, no? -
-Pues muy bien, muy contenta con todo. - le respondí. Cada vez que la miraba a los ojos, me perdía. Por eso trataba de no mirarla mucho. Tenía unos ojos capaz de parar el tiempo.
-Venga os invito a una copa y charlamos. - se ofreció ella.
-No, no. Si nosotros ya nos vamos. - dije yo.
-Que no. He dicho que os invito, y os invito. - me sonrió. Esa misma sonrisa fue la que hizo que me enamorara de ella completamente. Bebí un trago más intenso, no quería volver a caer otra vez. Se sentó con nosotros y empezamos a hablar. Nos contó que se había mudado a Valencia, porque había encontrado trabajo allí. Parte de su familia vivia allí también. Estaba pasando allí unos días. Lo habíamos dejado hace como 5 o 6 años, pero no había cambiado nada. Seguía teniendo la misma voz dulce que cuando la conocí. - Yo voy al baño, un momento. - me levanté. Al instante entró Patricia. Era muy amplio aquel baño, tenía tres wc, y dos lavabos. Yo me lavé las manos en uno y ella se apoyó de espaldas en el otro. - Estas más guapa. - dijo ella mirandome. Yo le sonreí incómoda. - Seguro que tiene alguien la culpa de que estes así, ¿verdad? - me preguntó. ¿Qué pasaba que tenía que ser alguien el por qué de mi “belleza? - Bueno. - me sequé las manos. En ese momento se dirigió hacía mí, me cogió de la cintura y me besó. - No, Patricia, no. - me aparté. Mi corazón latía a un ritmo desenfrenado. - Te quiero Claudia. No te he podido olvidar. Ha sido volver a verte, y que algo volviera a renacer en mi - me dijo. En ese momento una lágrima recorrió mi rostro. - Patricia me has echo mucho daño y lo sabes. Yo ahora estoy viviendo una etapa muy bonita, la mejor de mi vida. Junto a la persona que amo. - la miré seriamente. - Ah! No sabía que tenias pareja, lo siento. Pero ha sido un impulso, mis labios necesitaban de los tuyos. - esa última frase me traspasó el corazón. Me había llegado. - Lo siento, Patricia. - salí del bañó y del bar. Andé calle abajo. María y Miguel gritaban mi nombre. Me paré y los esperé.
  • ¿Que te pasa? - me dijeron al verme con los ojos llorosos. Me apoyé en una pared.
  • Patricia. - les dije. Solo con eso sabía lo que había ocurrido. Ellos sabía lo mal que lo había pasado con ella. Me costó mucho recuperarme.
  • Te ha besado, ¿no? - dijo Miguel. Yo asentí sin mediar palabra.
  • ¿La sigues queriendo, Claudia? - dijo María clavando su mirada en la mia. No contesté. Dios... ¿Qué me estaba pasando? Y, ¿Por qué ahora? Maldije la hora de haber dicho de ir a aquel bar. Cerré los ojos y empecé a llorar. Me abrazaron fuertemente.
  • Solo sé que estoy enamorada de Malú. - dije secándome las lágrimas. - Y que no la voy ni quiero perder jamás.
  • Pues ya está, cariño. Olvida lo que ha pasado ahora mismo. Olvida este suceso, como si no hubiera pasado nada, y lo más importante, olvida a Patricia. - dijo María acariciándome la cara. Tenía toda la razón. Yo ya la había olvidado hace ya tiempo, pero el roce de sus labios hice que algo removiera mi interior, pero por nada en el mundo iba a permitir que eso sucediera. Lo que tenía más claro es que …. la iba a olvidar.