jueves, 12 de junio de 2014

Capítulo 27. No te pude retener.

Me quedé un tanto petrificada al verla ahí sentada, en el escalón de mi casa. Tan sonriente como siempre. No sabía como reaccionar en ese momento, tenía al que fue el amor de mi vida en su día y la que lo era ahora mismo. Miré a Malú, me miró. No sabía que hacer, si acercarme a ella a darle un beso o esperar a estar dentro. Tampoco quería dárselo delante de mi ex, aunque ella no sabía que Malú era mi chica. ¿Por qué me tenía que liar tanto? Se levantó y vino a mis brazos. Me abrazó fuertemente y me dió un beso. Me aferré a ella como se aferra un niño a su madre cuando este se cae. El olor de su pelo volvió a colapsarme los sentidos. Mientras tanto, Patricia se nos quedó mirando desconcertada. Sin saber por qué Lucía estaba allí, y por qué me besaba.

-Eh..bueno Claudia, ya me das la chaqueta otro día, ¿vale? - dijo Patricia rompiendo nuestro momento.
-Perdona, no te la he presentado. - dije yo.
-Tampoco hace falta, sé quien es. Si hablabas de ella todos los días, hija mía. - ahora la que estaba desconcertada era mi chica. Se separó de repente de mi cuerpo, y me miró seriamente.
-¿Cómo que todos los días? ¿Cuando? - dijo Malú cruzandose de brazos.
-Ah, creía que te lo había contado ella, lo siento. Creo que he metido la pata. - se frotó la frente con la palma de la mano.
-Ahora te lo explico dentro, cariño. - cogí a mi chica de la mano. Me lanzó una mirada que quería decir:”si ya hablaremos, ya”. En ese momento maldije a Patricia, ¿Para que tenía que abrir la boca? - Esto...pasa y coge tu chaqueta, Patri. - abrí la puerta y ella entró primera.
-Patri, eh...- dijo bajito Malú. Yo tragué saliva, y entramos también nosotras.

No tardó dos segundos en cogerla, se despidió de nosotras y se marchó. Al ella irse, se produjo un silencio bastante incómodo entre nosotras dos. Se sentó de brazos cruzados y se quedó callada. Vaya tela, que podría decir yo para romper el silencio y que no fuera a cagarla. - ¿Te apetece algo para tomar, amor? - dije abriendo la ventana del salón. Con las prisas y los nervios de antes, la dejé cerrada. - ¿Quién es Patricia y que hacía su chaqueta en tu casa? - dijo sin rodeo. Me senté a su lado y la cogí de la mano. - Vaya, apuntas directo en medio del alma eh.. - bromeé un poco, me reí. A ella no le gustó la broma y se me quedó mirando esperando una respuesta más coherente. Yo bajé mi risa. Garraspeé. - Verás cariño. Patricia fue mi primer amor. - se la cambió el rostro, resopló. - Yo estaba muy enamorada de ella, Miguel y María fueron testigos de ello. Pero ella me fue infiel varias veces...lo que pasa que no lo quería reconocer. - hice un pausa, volví a tragar saliva. - La dejé, nuestras vidas se separaron, como nuestros caminos. Y la otra noche, al salir con mis amigos...me la encontré. Se sentó a tomar algo con nosotros, y estuvimos los tres hablando muy bien y animadamente. Fui al baño y sin yo saberlo, vino ella detrás de mi. - asentió mirando al suelo, como sabiendo lo que le iba a contar. - y me besó. Me dijo que no me había podido olvidar, pero yo salí de ahí como alma que lleva al diablo. Me fui también del bar. Miguel y María vinieron corriendo detrás mía. Esa misma noche, no pude dormir mucho. Fue cuando hablé contigo.... - me paré. - ¿Por qué no me lo contaste, Claudia? - dijo casi con los ojos llorosos. - No quería hacerlo a través de un móvil, cariño..- le apreté la mano. - Sigue..- me dijo. - Bueno, a la mañana siguiente intenté hacer vida normal, como si nada de eso hubiera pasado. Volví a mi trabajo, pero en casa. Estuve unas pocas de horas metida en mi pequeño despacho, sin darle demasiada importancia a lo ocurrido. Pero me llamó Miguel, diciendome que Patricia le llamó a él. Le había dicho que estaba muy arrepentida, que el alcohol no le había sentado bien y que por eso lo hizo. - yo no paraba de mirar esos ojazos que tenía. Unos ojos entristecidos por lo que le contaba. De vez en cuando cambiaba la vista de mis ojos al suelo, del suelo a la terraza. Y volvía de nuevo a clavar su mirada en la mia. No paraba de mover la pierna. Era un movimiento nervioso.

-¿Ha pasado algo entre ustedes?
-Dejame continuar, por favor. - un nudo se me formó en el estómago. Ella asintió firme. - Miguel le dió la dirección de mi casa, y se presentó aquí. Salimos a dar una vuelta, ahí me pidió perdón. Que no volvería a pasar jamás, que lo sentía mucho. Estuvimos hablando de como cambiaron nuestras vidas a raiz de nosotras dejarlo. Las cosas había cambiado mucho desde entonces. Ella no había tenido suerte en el amor, y yo sin embargo...lo tenía todo. - la miré sonriente. - Pero me volvió a repetir otra vez que jamás me había olvidado...joder que dificil es esto. - me arrasqué la cabeza. Ella volvió apartar la mirada. Esta vez, agachó la cabeza y miró para detrás. - Malú, por favor. Quiero que te quede claro, que entre ella y yo no ha pasado nada. De verdad, te lo prometo- dije
-Lo sé..te quiero. - me besó dulcemente. Se me escapó una lágrima al notar el roce de sus labios. Se sentó sobre mí, y empezó a desnudarme muy despacio besando cada parte de mi cuerpo que quedaba descubierta cada vez que me quitaba algo. Me deshice de su camiseta en un abrir y cerrar de ojos. Llevaba sin rozar su piel, un día y ya tenia “mono” de ella. Es increible como me había podido enganchar a su piel en tan poco tiempo. - Y..¿como es que has venido? - dije mientras besaba mi cuello.
-Eso después, cariño. - me calló con un beso. Un beso que incrementó mis ganas de más. Me tumbó en el sofá y empezó a recorrerme con sus manos de principio a fin, de arriba a abajo. Toda. El recorrido de sus dedos por mi cuerpo, era el delirio mio.
-Patr...- no me dió tiempo a acabar la palabra cuando se levantó rapidamente y se sentó en mis piernas.
 -¿Cómo me has llamado? - me tapé la cara mientras no paraba de repetir: “mierda, mierda”. Se levantó y se empezó a vestir. La había cagado.
-No, no Malú. No sé que me ha pasado de verdad, ha sido un lapsus. - me puse mi camiseta. - Por favor, no te vayas. - antes de salir por la puerta se paró.
-Ella no te ha olvidado, pero... ¿y tú a ella? -
-Yo...- se fue sin escuchar nada más. Joder, que maneras de meter la pata. ¿Por qué la había nombrado¿ ¿Qué me había pasado? Si yo estoy completamente enamorada de Malú. Me apoyé en la puerta, y comencé a llorar. A llorar desconsoladamente. La estaba perdiendo, si no la había perdido ya del todo. Maldita Patricia....la maldige con toda mi alma. - ¿Por qué, tio? ¿Por qué? - grité entre sollozos. Con lo feliz que estaba. Me encontraba en mi mejor momento, y …. se habia ido todo al garete. Fui a la cocina y cogí la primera botella de alcohol que encontré. Así pasé la noche, entre llantos y alcohol. El llanto iba decreciendo a medida que iba bebiendo. Saqué de mi cartera, una foto de Lucía y mia. La misma que nos hicimos cuando volvimos de las vacaciones en Palos de la Frontera. Con el sol a nuestras espaldas. Me quedé mirando nuestras caras, perfectamente pegadas. Al igual que nuestros labios. ¿Quien sabe si eso iba a volver a pasar?

sábado, 7 de junio de 2014

Capítulo 26. Aposté por tí.

Como ya sabeis, he estado un mes sin subir capítulo. Y por ello, he pensado hacer un pequeño resumen de lo que llevamos hasta ahora. La historia comienza en una discoteca donde Claudia, conoce a Malú. A partir de ahí se enamora perdidamente de ella... y comienzan su historia de amor. Todo es felicidad es la vida de Claudia, cuando de repente y sin ella pensarlo, aparece en su vida el padre de esta. Ella le dice que necesita tiempo para pensar, y se marcha. Claudia y Malú, pasan unos bonitos dias en la playa de Palos de la Frontera, donde hacen puentting y hasta asisten a un parto. Malú presenta Claudia a sus padres como su pareja, en una cena. Una vez, Malú vuelve al trabajo, ella sale a cenar con sus amigos de toda la vida, Maria y Miguel. En la misma cena, se encuentra a su ex, donde en el baño, besa Patricia, la ex, a Claudia. Produciendole a esta, dudas sobre lo que siente hacia Patricia. Y en este capítulo continua la historia...Perdonad por haber tardado tanto, seré mas constante en subir capítulos. Muchos besos, y disfrutadla.



Mis amigos, me acompañaron hasta mi casa. No quise mirar el móvil y me acosté. Esa noche no la pasé muy bien. No podía conciliar el sueño y el alcohol estaba empezando a hacer estragos en mi. La cabeza ma daba vueltas, así que me levanté. Fui a la cocina, y busqué en el mueble alguna pastilla que me quitara este dolor que cada vez se hacía más insoportable. No sé que era peor, el alcohol estrujándome el cerebro, o el recuerdo de aquel repentino beso. Pero tampoco sé por qué me sentía tan culpable, si yo ni tuve la culpa. Ella fue la que se avanlazó sobre mí. La que me besó. Cogí un vaso de agua, y me tomé la pastilla en una milésima de segundo. Salí un rato a la terraza, cada vez que no podía dormir, me iba allí. Me relajaba mucho mirar Madrid por la noche, sonaba un poco contradictorio, pero así era. Me apoyé en la barandilla, mirando para dentro de mi casa. Ví el móvil encima de la mesa, y me quedé pensando en que hacer. Si cogerlo o no cogerlo. Si..no..si...no. Entré sin pensarlo y lo cogí. Salí para el exterior otra vez. Cerré los ojos unos segundos, cogí aire y desbloqueé el teléfono. Empecé a ver los mensajes que tenía, bucando uno solo. Uno en concreto, el suyo. Y ahí estaba. Pero no uno solo, sino 5. Nada más abrir WhatsApp, me envió un mensaje.

  • Por fin te encuentro, jodía. - ¿Qué hacía levantada a estas horas de la mañana? Miré el reloj. Pasaban las 4 de la mañana. Aún no me había dado a tiempo a leer los mensajes anteriores, cuando ya me había mandado ese.
  • Salí a cenar con los chicos jeje
  • Me lo imaginé...¿Estas horas de conectarse?
  • Pues verás, “mamá” - bromeé- no podía dormir, y me salí a la terraza a tomar el aire...¿y tú?. Deberías estar durmiendo, que mañana continuas con el disco. -
  • ¿Todo bien? - me preguntó. ¿Qué le digo? ¿Le cuento lo que pasó? Tampoco quería ocultarle nada, pero no tenía mucha importancia...o quizás si. Ay, joder.
  • No pasa nada, no – dije al fin. No sé si habia echo bien, pero pensé que ese no era el momento para contarselo, y menos a través de un móvil. Si se lo tenía que contar, que fuera cara a cara. Quería ver sus expresiones, y consolarla, si tenía que hacerlo. Sabía que esa respuesta me iba a estar removiendo por dentro. Pero fue ella la que me besó, no yo. Dios santo, que cacao mental tenía. Estaba segura que al final acabaría contandoselo, no podía ocultarle nada a nadie y menos a ella. La persona que sin conocerme de nada, y sabiendo el furor que causaba entre la gente, se atrevió a dar el paso, y compartir su vida conmigo. O parte de ella. Apostó por mi, y por nada del mundo quería fallarle. - Venga, vete ya a la cama anda... que te queda días muy duros, amor. -
  • Si, me voy ya. El sueño me empieza a venir. Buenas noches, princesa. Te quiero. - se despidió.
  • Buenas noches, cariño. Descansa mucho, te quiero. - apagué el móvil y me metí en la cama.

A la mañana siguiente, seguía la rutina diaria. Desayunar mis tostadas con mantequilla, mi café y mi zumo, me duché, bajé a por unas compras, limpiaba un poco todo, y me ponía con el trabajo atrasado. Mañana ya volvía al trabajo y tenía que que tener todo preparado. Aún me quedaba una defensa que preparar. Coloqué todo el montón de papeles encima del escritorio, me recogí el pelo en un moño, y me puse a leer y escribir. De vez en cuando iba a la cocina a coger algo para beber, pero pensé mejor en llevarme la botella de coca cola a la sala. Pasé como 4 horas seguidas, sin levantar la cabeza. Metida de lleno, en el juicio que tenía mañana. Nada más llegar de las vacaciones, ea, jucio. Pero bueno, ese era mi trabajo. Sobre las tres de la tarde, me preparé algo de comer y me lo llevé al salón. No podía perder tiempo. En mi trabajo el tiempo era hora, cada segundo contaba como el que más. Acabé de comer y llevé el plato a la cocina. Después lo fregaba, mientras tanto … a mis papeles. “ Haber, Claudia” empecé a hablar conmigo misma. Cuando lo hacía, era cuando me empezaba a desesperar. “ Tengo que ganar lo que sea, además todas las pruebas apuntan que mi cliente no tuvo nada que ver en el atraco, sus huellas no coinciden, la hora tampoco...asi que, Claudia, eres genial” yo misma me lo decía todo. Y me empezaba a reir cada vez que me decía yo sola esas cosas.
El movil empezó a sonar, era Miguel.

-Hola, chiquijuto – le dije cariñosamente.
-Que tal estás guapa – me preguntó
-Pues mejor, mejor. Estoy ahora mismo inmersa, en mis juicios, y muy bien. - me reí. - Y tú, ¿Que tal? ¿Tus vacas cuando? - le pregunté.
-Bueeeeeno – se rió. - Yo no tengo vacaciones aún, mañana tengo juicio por la mañana y por la tarde. Tampoco paro. Esto... me ha llamado Patricia. - se produjo un silencio un poco incómodo..-
-¿Qué te ha dicho? - dije con la mirada fija al frente.
-Quería saber como estabas, y pedirte perdón. Esta tarde creo que va para tu casa.
-¡¡¿¿Cómo?!! ¿Le has dado mi dirección? - le dije
-Si, lo siento mucho de verdad. Se que no tenia que haberlo echo, pero ella estaba muy arrepentida. Me dijo que se le subió un poco el alcohol, y por eso lo hizo. Quiere disculparse solo. -
-Joder.. - me froté la cabeza.
-No te culpes, tampoco pasó nada del otro mundo. Fue un beso fugaz, rozó tus labios.
-Solo hizo falta eso, para que se me removiera todo mi interior, Miguel. Ese beso fugaz como tu dices, hizo que volviera al pasado, recordando lo que viví con ella. Recordando lo enamorada que estuve de ella. Recordando lo que sufrí después. Y eso es lo que más me duele, no el beso en sí. Sino, lo que vino después del beso, las dudas que me entraron. Dudas que no se por qué estaba, si yo quería por encima de todo, y quiero, a Malú. Y lo sabes.
-Pues si la quieres a ella por encima de todo..para delante. Olvida todo. Sigue con tu chica, pasa página. Como si nada hubiera pasado..
-Es muy dificil, Miguel. Muy dificil, pero lo voy a hacer. Por ella, por mi, por nosotras.
-Eso es, guapa. Bueno te dejo que tengo que seguir. Ya me cuentas, un besito.
-Un besito guapo. - colgamos.

Madre mía, madre mía. Patricia iba a venir a mi casa. Con lo bien que estaba sin pensar en nada, y ...¿Qué me dirá? ¿Qué le diré? ¿Le digo lo que sentí? ¿Le digo lo que pensé después de aquel beso? ¿Le digo lo de Malú? No, no...eso no. Eso ya era demasiado. Los nervios empezaron a brotar en mi interior. Y encima, tampoco sabía a la hora que iba a venir. Empecé a recoger aquella sala. Recogí las cosas del salon, ordené un poco las estanterías que había allí. Seguramente vendría por la tarde. La conocía, y casi nunca iba por las mañanas a casa de la gente. Siempre después de haber descansado un poco. A las siete de la tarde sonó el timbre. Salí de la mi “burbuja”, y abrí la puerta. Allí estaba, con una sonrisa perpetua en la cara, y jugando con los anillos de las manos. “Hola” dijimos a la vez. Estabamos las dos igual de nerviosa. - Te preguntarás que hago aquí, pero... - dijo. - Ya me ha contado algo, Miguel. Pasa. - le dejé paso. Dejó la chaqueta en el sofá y se sentó al lado. - ¿Quieres algo para tomar? - le ofrecí. - No, gracias. ¿Qué te parece si vamos a dar una vuelta? En plan..amigas – rió. Yo asentí, no se ni por qué le dije que sí. En ese momento los nervios, no me dejaban ser yo misma. Me puse lo primero que pillé, y salimos por las calles de Madrid. Estuvimos hablando de como cambiaron nuestras vidas, de los caminos diferentes que tomamos, de las carreras diferentes que hicimos. Yo le conté que me licencié en derecho, y que tenía un buffete en el que también trabajaban María y Miguel. Ella me contó que no había tenido mucha suerte después de haberlo dejado conmigo. Que estuvo un tiempo con una chavala, pero no se entendía bien y lo tuvieron que dejar. Al poco tiempo empezó una relación con otra mujer, pero era muy controladora y manipuladora. Otra relación que tampoco salió bien. - ¿Y tú qué? ¿cómo te va en el ámbito amoroso? - me preguntó mientras le daba un sorbo a la granizada. - No me puedo quejar, estoy muy bien, muy contenta . - me puse un poco nerviosa. - Ah, ¿Entonces hay alguien por ahí, no? - levantó una ceja. - Puede. - me reí. Nos callamos durante unos segundos. - Esto..con respecto al beso de anoche.. - dijo al fin. Yo garraspeé un poco. - Quiero pedirte perdón, de verdad. En ese momento no era yo, bebí un poco, y encima te vi ahi... más guapa. Más radiante. - se me aceleró el corazón. - y no me pude resistir.. pero te pido perdon. Lo siento mucho. - se paró y me cogió de la mano, mirandome a los ojos. - Bueno, no pasa nada. Pasó y ya está. - dije como pude. - No volverá a pasar, te lo prometo. - sonreí un poco. - Creo que todavía te quiero, Claudia. - dijo de repente. - mis ojos se clavaron en ella. - No puede ser, Patricia. Lo nuestro pasó y.. ahí se quedo. Sufrí mucho, y …. ahora estoy muy bien con la persona que estoy, de verdad. - seguimos el camino. Esta vez, el camino de vuelta a mi casa. - Te entiendo... y siento lo que te hice pasar. - otro silencio incómodo se produjo entre nosotras. Llegamos al portal de mi casa. - Sube, te has dejado la chaqueta. - le dije. Asintió y nos subimos en el ascensor. Dentro de él, volvió a disculparse por todo lo que había echo, estando conmigo y la noche anterior. Se la veía de verdad arrepentida, pero tenía claro que mi futuro estaba al lado de la mujer de mi vida...al lado de Malú. Llegamos a la planta, y sin esperarlo ….

- ¡Malú!...-