martes, 25 de marzo de 2014

Capítulo 16. Si tú me dejas.


En esos tres días que iba a estar sin poder hacer nada me dijo Malú que me quedara en su casa, que ella iba a estar conmigo todo el rato. Aunque terminaran de grabar más tarde de lo previsto, pero que no se separaría de mí. No me gustaba mucho la idea de que ella hicera todo y yo me quedara sin hacer nada, sentada en el sofá. Pero a Malú no se le podía llevar la contraria, porque al final acabaría cediendo yo sí o sí. Cuando se le metía algo en la cabeza era eso o eso, no había elección. Iba a pasar unos días muy tranquilos. Y si todo iba como hasta ahora, el viernes nos ibamos a Palos de la Frontera, a pasar un fin de semana de lo más romantico. Mis ganas por ir, aumentaban por segundos. Al día siguiente de ir al hospital, Malú se levantó temprano me dejó el desayuno en la mesita de noche y salió a correr. Al llegar ella, me encontró en el salón, jugando con Danka. - Oye, ¿Qué haces aquí? ¿Cómo has bajado? - dijo soltando la botella vacía en la mesa. - Cariño, me canso de estar tanto tiempo en la cama y sin hacer nada, necesitaba salir un rato de esa habitación, y he bajado, pues agarrandome – me empecé a reir. Ella seguía sería. Se ve que no le gustó el echo de que hiciera nada sin su ayuda. - Pero haber, ¿Que te dijo el médico? Re-po-so absoluto, y estás ahí..ala! Jugando con Danka. - dijo ella. - Mi amor, entiendeme, tampoco he echo nada del otro mundo, solo estoy aquí sentada y acariciandola, ya está. Estar aquí es igual que estar arriba, solo que esto es un sofá y lo otro es una cama. - Danka no se separaba de su lado. - Gorda, entiendeme tú a mí. - se sentó a mi lado. - Que te quiero cuidar y que estes bien cuanto antes, para irnos el viernes. - me acariciaba la pierna de arriba a abajo. - Amor, tú me cuidas con solo una mirada, y todo lo que estás haciendo por mí, no sé como te lo voy a pagar. Así que si tú me dejas, no sé que haría yo ahora mismo sin tí. - me encantaba cuando se ponía colorada. - No me digas esas cosas tan bonitas, jo. Que se me cae el alma al suelo, tonta. - se echó en mis piernas. Llenando mis pantalones con el sudor de su pelo. - Date una ducha, anda. Que me empapas de sudor a mi también. - levanté su cabeza de mis piernas. - Ven tu conmigo – se acercó a mi boca. - Cómo tú dices, mi vida, tengo que guardar reposo absoluto – besé velozmente sus labios. Porque como lo hicera despacio, sabía que ese beso no tendria fin. - Tonta – me dio una palmada en la pierna y se levantó. - Pues que sepas que tú te lo pierdes, ea. - me guiñó el ojo y se marcho. “Bueno, Danka, parece que tu mami se ha enfadado un poco” le dije acariciando su lomo. - !ME HE ENTERADO, Y NO ME ENFADADO QUE LO SEPAS, TONTA¡ - dijo desde la planta de arriba, que oído tenía jolín. Yo me empecé a reir fuerte. A los pocos minutos aparecieron Rumba y Lola, corriendo una detrás de la otra. Danka, se fue con ellas y me dejó otra vez sola. Decidí llamar a María, hacía unos cuantos días que no hablábamos.

-Buenas tardes, capulli. - dijo María
-Hola, moco. ¿Qué tal estás? -
-Pues la verdad es que no me puedo quejar, con salud y trabajo. Estoy muy bien. Y, ¿Tú que tal estas, piojo? - no había una sola vez que no nos habláramos con algún mote “cariñoso”.
-Yo sí tengo de que quejarme, hija mía. - dije riendome
-¿Y eso? ¿Qué te ha pasado? ¿Te ha roto algún hueso Malú? - soltamos varias carcajadas.
-No, me gusta picarte con el tema, tonta.-
-Bueno te cuento. Ayer que salimos a correr Malú y yo. Y tu sabes el tiempo que llevo sin hacerlo, entonces me cansaba cada dos por tres. Bueno, pues me estuvo empujando por la espalda y le reté a que no era capaz de soltarme, entonces.... -
-Te soltó. - dijo ella.
-Así es. -
-Puajajajaja. - carcajeó. - Que paquete eres, ¿Cómo puedes retarla, hija mía? Es la jefa. - no paraba de reirse.
-Que graciosa eres tú, ¿No? Ya sé que es la jefa, pero creía que no iba a hacerlo, no sé. -
-Ayayay, que cabecita la tuya, de verdad. -
-Pues sí. - dije
-Bueno, te dejo. Que he quedado para salir, ya hablamos, cielo. -
-¿Cielo? Que raro en ti. ¿Con quién vas a salir, que te ha puesto melancólica? - ahora me reí yo. A veces llegaba a ser igual, o más, cotilla que ella.
-Ya te contaré ya. Con alguien especial. ¿Te acuerdas de la chica que te hablé, que conocí el día de tu cumpleaños en la discoteca? -
-Si, ¿Por? ¿Es ella? -
-La misma . -
-Bueno, pues suerte y ya me contarás, puta. Un beso muy grande. - ella no había tenido mucha suerte con el amor, y por una vez que encontraba a alguien... le deseé lo mejor del mundo.
-Gracias, cerda. Y te cuento, sí. Un beso. - colgó.

Empecé a recapitular lo sucedido la noche de mi cumpleaños, no recordaba que hubiera conocido a nadie. Aunque claro, yo no le eché mucha cuenta ,ya que, estaba conociendo a Malú. La persona que dias despues se convertiría en la más importante en mi vida. La persona que me hacía feliz día a dia, minuto a minuto, segundo a segundo. La mujer que toda persona existente en la tierra, quisiera tener. - ¿Con quién hablabas, mi amor? - bajó secándose el pelo. - Es María. Fue la primera persona en enterarse de lo nuestro. - solté sin pensarlo. - ¿Lo sabe? - se quedó boquiabierta. - Sí, se lo conté. ¿La he cagado, no? Joder no quería fastidarlo …. - me interrumpió ella en ese momento . - Ni la has cagado, ni has fastidiado nada, amor. Solo que me ha impresionado, pero no has echo nada malo. - dijo al ver mi cara de preocupación. - Solo lo sabe ella y Miguel, mis mejores amigos. - la cogí de la mano. - Vale, no pasa nada, cariño. Yo no se lo he dicho a nadie todavía, mantengo mi vida privada al margen. Aunque tarde o temprano, supongo que se acabarán enterando la gente. Ya sabes como son los paparazzis, amor. - se arrascó la cabeza. - No te preocupes, vida mia. Ellos no dirán nada a nadie, llevo confiando en ellos más de media vida y nunca me han defraudado, no lo van a hacer ahora y menos con esto. Puedes estar tranquila. - sabía que estaba nerviosa por si alguno de ellos dos se fueran de la lengua. Pero, apostaría mi cuello, y no lo perdería, que ellos jamás me traicionarían. - Sé lo buenos amigos que sois y la piña que habéis formado. Estoy tranquila, por eso. Porque sé que tú confías en tus amigos. - me dio un beso en la cara. Esos besos fugaces que me daban, hacía que mi corazón se parara por unos instantes. Eran unos besos demasiados perfectos. - No te vayas nunca, por favor. - le dije mirándole directamente a los ojos. Apuntando directamente al alma, como diria una canción suya. - No me dejes nunca – puso una mirada dulce. Aquel tipo de miradas que son capaz de matarte en el momento, esas miradas que hacía que me muriese más por esa mujer, esas miradas capaz de dejar ver el interior de esa persona. Una mirada que adoraba. Una mirada llena de dulzura y sinceridad. - No voy a dejar a la persona que me hace feliz. - dije cuando me repuse después de escuchar su respuesta y morir con su mirada. - No me iré nunca del lado de la persona que me hace sentir la mujer más …. no encuentro una palabra exacta para describirla, amor. - rió. - Pero es asi, vida mia. - dijo. Nuestro labios se fueron a juntar cuando de repente.... Danka saltó a los brazos de su dueña. - Ay! Danka, por favor. - la tiró a un lado del sofá. Nos empezamos a partir de la risa. - ¿Ves? Ella también está de acuerdo, en que no te tienes que ir nunca de mi lado. - no paraba de reir. - Y aunque ella no estuviera, tampoco me iba a …. - Danka no la dejaba casi hablar. - ...marchar...ains.. Danka, para. - que bien la tenía enseñada, fue decirlo y quitarse. Normal, le jefa mandaba. - Como se nota que eres la jefa, eh. - dije asintiendo. - ¿A que si? - reimos. - Oye, ¿Qué te parece si le digo a Vanesa, Vero y Pastora que vengan a cenar, esta noche? - dijo de repente. Me quedé callada, no sabía que responder. Guau! Pastora Soler.... me encantaría conocerla, era una de las artistas más grande que había en el país. A Vanesa... bueno me daba igual verla como que no, aunque ya tenía claro que entre ella y mi chica, no había ni hubo nada. Y a Vero ya la había visto unas cuantas de veces. Ninguna de las tres sabía de lo nuestro. - Me parece estupendamente bien, princesa. - respondí al fin. - Siiii. - saltó del sofá. - Pues voy a llamarlas a las tres, y le digo que a las 9 aquí en casa, ¿si? - asentí. Confirmado ya la cena, Malú a eso de las 8, se puso a hacer el banquete. No quería que lo hiciera todo ella sola, asi que, me levanté y me fui a la cocina. - No no no no. - dijo varias veces. - Tú te vas para el sofá, vamos. - me lo señalo. - Malú quiero y voy a ayudarte quieras tu o no. Así que, de nada sirve que me lo señales porque no voy a ir. - no dijo. - Como no te pongas bien por tus cabezonerías, te enteras. Pero te enteras eh. - cuando se ponía asi me daba un poco de miedo. - No pasa nada, mi amor. Venga manos a a obra. - me puse a ayudarla. Justo a las 9 llamaron a la puerta. Eran ellas. Malú fue a abrir, yo la acompañé.

-Buenas chicas, pasad. - dijo Malú muy sonriente.

-¿Que pasa, corazón? - dijo Pastora dando un gran abrazo a Malú.
-Hombre, Claudia. Tú por aquí. Buenas guapísma. - me dio dos besos, se olía algo.
-Pastora ella es Claudia. - dijo Malú, me hizo un gesto como de “espera espera”. Pero, ¿Para qué?
-Hola, Claudia. Encantadísima. - se acercó y me dio otro dos besos.
-Encantada yo, Pastora. -
-Hermanita. - dijo Vero a Malú. Se fundieron en un bonito abrazo.
-Mi niña....guapa. - abrazó Vanesa a Malú. Al fin y al cabo, tenía que admitir que sus abrazos me encantaban, eran muy sinceros. Seguidamente, Vero también me saludó.
-Bueno, pues vamos para dentro..- dijo Malú. - Pero Vanesa.... si te has traído a tu inseparable guitarra. - nos reimos todas.
-Por supuesto, como tú dices es inseparable y me la llevo a todas partes. Además después de comer, habrá que hacer algo, ¿No? - “si si si” dijimo casi a la misma vez todas.
-Pues venga, a comer. - nos sentamos todas en la mesa. La cena se alargó más de lo previsto. Entre chiste y chiste malo de Vanesa, venía una anecdota de los conciertos de cada una. Contaban cada cosa, que yo me partía. Al igual de ellas. Despues de cenar, cogimos nuestras copas de vinos y nos fuimos al sofá. Vanesa cogió su guitarra. Ya iba a hacer de las suyas. - Chicas, os tengo que contar algo. - dijo Malú. Dios mio, lo iba a contar. Estaba muy seguro de ello. - Claudia y yo somos pareja. - dijo sin más demora. Pastora, Vero y Vanesa, nos miraron durante unos segundos. - Olé olé. - dijo al fin Pastora, levantandose. - Ueeee. - dijo Vanesa levantandose también y aplaudiendo. - Esto hay que celebrarlo, señores. Vamos Vanesa. - esta era Vero. Vanesa le hizo caso y la cogió. Empezó a tocarla a ritmo de flamenquito, esos ritmos me encantaban. Malú se levantó y empezó a bailar por bulerías, Pastora la siguió. Vero y yo tocábamos las palmas. Entre bulerías y copas de vino estuvimos hasta pasada las tres de la mañana. Pasándolo en grande. No lo había pasado mejor en mi vida. Estaba disfrutando como una niña chica con zapatos nuevos.

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